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Matria (Selección) PDF Imprimir E-Mail

Por ANTONIO SILVA

la ópera fue ensayada día y noche, una pieza
sentimental para los comensales
una pequeña ventanita de cholguán y visillo
color muerto permite al lector fisgonear –y por
qué no reír de la india travestida de selva lírica.





Yo no elegí el operático decorado de la cordillera
pero
pinté de sal y rosa los Andes
para contemplar en él, el blancor de una patria,
Me vestí con los atavíos de mi madre.
Me saqué los ojos para nombrar
Edipa santificada de coronas
En la ceguera vi a la india que cuelga de mis vértebras,
loca que ejercita en mapuñol
el celular corro de las soledades.

¿Cómo comprender el pajaral canto de tu boca en el
        /níveo anonimato de las palabras?

¿A quién preguntarle por el sur o el norte?

He inventado una patria para los despatriados,
mi pequeña ítaca, mi futura lengua
Para el ignoto fulgor que vibra en ventanas tapiadas,
Para el hechizo que una mujer despliega en la finitud
        /de las tiendas
Para la carcajada cesante en la fugacidad de un
        /atardecer alcohólico
en un tempo áfono y áfasico
Para el cuenco donde las cosas caen y,
donde cada sentido riza la concavidad de un cuerpo
Para la pequeña distancia de tus huesos
que imita un futuro día blanco Blanco
de mi memoria
Para el espejal gesto de tu mano
en la trenza de la selva
Para la disposición de lo bello;
el oxígeno de tu boca sobre
el pelaje de mis dedos
Para tu cabeza india

Ramera Amancebada de sol Azteca
Ona Maya Zapoteca araucanita
Quechua Aimará Naguatl
De sangre mi vestido jamás americana
Huk Indiapa Minueto
Trompanne Gapachacun Tzay Ichisaj
        /Selvapita Uchkunkaj
 

Cuartos de Escritura
(para una constitución de guión)


“la nuestra es una era de simulacros, no de
documentos... antes de su “verdad” la cita es un
efecto del texto”
Omar Calabresse


1.Int. Cuarto de escritura. Mañana.

La aérea sombra de un pájaro corta en dos el visillo matutino. Las solares agujetas rubean aún más el detalle capilar de las meninas, ubicadas al norte y que por extensión de sus miradas todo será un sur. En el sur un espejo de lenguas acarameladas atrapa en su doble al rey y la reina (en trinal musiqueo). Sobre una mesa China: mapas, planos, radiografías etc... y, en el borde, en la orladura del mantel (nacarado de gorriones que en la cabeza de chileno baile trinan) un sobre lacrado. Primer plano. Desde el exterior Angélica María en mexicano paladar tensiona la escritura facial de la infanta Margarita. Corte A:

2.Int. Cuarto de escritura. Atardecer.

En calipso lente angular una sombra interrumpe el gemelar panorama de los monarcas. El cuarto es un incendio Boreal. El detalle de una mano, una trinidad quizá, gira en decibel estéreo, al tiempo que Haydn recompone la mueca púber de la infanta. Alguien abre una puerta y con ello el tropel de un programa de televisión: Miss Universo, que en brocatto inglés domina la escena; un gesto en filoso lamento hace del instante un chronos de puerta y zapatos. Sobre la mesa China que ahora es más que amarilla: un espejo de mano y más documentos serpentean en la vértebra sombra de una lámpara Tailandesa. Haydn aun gira sobre su eje. La violada carta deja ver en el ahora escarlata escenario, su mensaje:

[ ( ( [poema] ) ) ]

corte A:

3.Ext. Calle de Santiago. Noche.

(Lente en Travelling) Un semáforo verde esperanza en la cabellera rala que mira y  espanta en metálico peine el dibujo crocante de una manzana, en perplejo silencio una ciega canta. Primer plano: el miserocordo ojo del Padre Hurtado en boreales  tonalidades deja ver un cielo de angelical indiaje, una escena a lo Melton Prior. El último decorado oriental tapiza de córneas el asfalto popular; zarcillos, alfileres, espejetos, mostacillas y perfumes, rosetones, nudillos flotantes, gasas y enlaces, polvos y chapes, y acantos helénicos, en plástica factura de callejo cocktail. Shakira en
trinico cross-over muda nalgas de tienda en tienda. (desde un lente angular) El taglio de un rostro maquillado esconde una varonía (almendreo de sombras en egipcio rabillo ojal y dos lunas que en níveo pómulo –Phobos y Deimos– eclipsan la voz de una ciudad) Quizá el poema aún esté ahí.

corte A:

4.Int. Supermercado. Noche.


Nuevamente angular y subjetiva: zapatos taco reina jeans elasticados tensionantes de artificial alumbrado, un cinturón de mariposa Esfinge que en simulacro vuelo robar pretende el ovillo de Láquesis, ¿imita ud. a las osamentas? Alguien difícil de precisar (taglio, perfil, frangerè) un pincelaje de esmalte esteriliza cada paso (so quiet); conservas de tiempo a la espera de su fruición y deglute; transgénicos y saturados, glucoso silabeo de persa en angar que, salvo el ojo de Alá, en nada envidia al popular laberinto de un mercado Iraní. ¿Ariadna qué ves en el ojo del minotauro? Angular. En vitrina soledad Phóbos y Deimos progresan su creciente y, que aguda o tal vez menguante es una nube de lloicas, orquestada en un [easy listening] “bésame mucho”, ella y sus lunas de rufula nocturna desalojan la opereta que fue salida y entrada en su
transfugo mirar.

Corte A:

5.Int. Cuarto de escritura. Madrugada.

La ventana deja oír el prostibular timbre de las luciérnagas y que en el plugo de sus carcajadas, que es carnada, despiden vulveos aromas en el triangular bulto de los jovenetos –que es bermudas en deseo–. Cumbia y farra en soprano estertor. Alguien enciende un mínimo sol tailandés [que por el pincelar de sus uñas y, que en gótico carmesí emergencia la cutícula abisal, se advierte que es una varona, una saxífraga umbría, la desesperación del pintor] que en fluvial electricidad es secuencia de uña, mano y dedo en colibrí parpadear. El poema ha adquirido independencia, o quizá aun permanezca ahí.

En fiero juego la infanta ocultó en el espejo las
alas del poema. Contemplad, contemplad.
La enana sostiene una carta.

 

Pieza XVI de un Hotel


“No moderno artificio
borró designios, bosquejó modelos
al cóncavo ajustando de los cielos
el sublime edificio”
Góngora.


Privada de toda duda aparece ante ti, como un dorado spot de televisión la halógena sonrisa de una torrecita de Babel: lugar de lenguas, sangre y “pequeñas muertes”. La noche redobla su nigredo para que el rubedo de tan mínimo palacete deje en ti la estampida nuclear de hienas y cebras en el glande de tu beso El curioso asedio de lámparas japonesas (que dispuestas como baratos rubíes más bien parece la cofia frutal de una feria en Curepto) Estación porno. Las llaves del cuarto cuelgan de tu anular y en su chasquido recuerda un diálogo de aros y lenguas.

[corte a NEGRO]

El interior de un cuerpo fue el interior de otro cuerpo en la
        /residualidad de lo externo.
Apenas el ropaje de la noche.
Apenas nuestros besos que en lunar disparo
fue amor en otro cuarto...

Cuando el toro se presente
en la casa de las bodas, y se aferre
como núbil gigante a las cintas del corazón
En fístula caravana
la minucia de tu boca guinda negra
sobre un cuerpo que no halló
en alquimias su linaje.
Para el toro la vigilia es maldiciente
para ti un linceo refocilar
en el adorno de una copa
Entra y sale la babucla
mancha que deglute tu corazón
que es un pájaro
que es un pétalo
tu jardín.


        el saha maithuna es interrumpido por
        artificio de un lector.


 

Temporera

I

Al taquicárdico pulsar de una estrella
abres el cortinaje, imitando la abertura de tu sexo
–lentamente al nauseabundo hedor de la complicidad–
La oquedad de un mísero pasaje,
Un territorio siempre ajeno.

II

Bajo una luna igual de hocicona vuelves con el azote
/del taco reina
su chasquido enciende el lenguaje de la muerte
Algo más de las 2 de la madrugada; un bazar abierto
/sólo para la venta de cigarrillos sueltos
Una débil música filtra la orladura de la noche
El quejido de una reja de tablas.
La ampolleta es un ojo atómico
que todo lo tiñe de amarillo siniestro.

III

Un lar inscrito en el doblemente tercer mundo el
/trasterío de ollas espejea en la fatua
lumbre la agonía de una casta en desintegración total
Separado por una sábana grasienta, tu pedestre
/e ingenuo mundo;
un póster de Emmanuel, un estuche que irónicamente
/te dice “mis cosas”
Enciendes un cigarrillo y al volumen de la
/promiscuidad
Te internas en el dial de las abandonadas, guiñas perla
/y pestaña y tu labio es un tendido eléctrico
Balbuceas el nombre de tu hijo el de un hombre.

IV

MIHUACHITOMICABRITOMINIÑITOMIAMORCITO
MICABRITOMINIÑITOMIAMORCITOMIHUACHITO

AL FONDO MI GRITO DE LAS NALGAS DE LA
/TIERRA YERBAMOTO RUDA PALTO
JARDÍN DE PÚAS YO MARÍA LEVITANDO SIN
    /CALZÓN
SIN AMOR LA MIRADA FIJA EN UN ORGASMO
LA CASA TIEMBLA VACA PATE’VACA MARACA
   /LACHA SUELTA
RAMERA AMANCEBADA TEMPORERA
EL INCENDIO EL AMOR SE TE FUE
YO LA MUERTA LA MESERA LA MAMONA LA
   /CARA PARTIDA


V

Envuelto en el tísico sudor de una preñez
el cuerpo de una niña babeante
Pupila honda, sal y tiempo en la cicatriz de un útero
La radio mastica el evangelio, azote perfecto. La culpa.

VI

Tu sollozo se confunde
en el oreo de los álamos
Descalza con una tirilluda enagua
te paseas en el pequeño patio interior
y untas tu rostro en el agua estancada de una artesa
que parece calmar la sed de un corazón fabricado a
/patadas
pareces una bruja intentando salvar algo
quizá sólo a ti misma

VII

Tres o cuatro palabras
la gestualidad de una cruz
el hipnótico cojeo de una mujer
internándose en la finitud de la noche
hablando sola o con lo s gatos –que esta noche
/pase luego–
El paso de un tren y el ladrido de lo irracional
anuncian con hocico metálico el futuro devenir
en la frágil oración de una mujer.

VIII

“Soy María Jorquera Melenao pertenezco a esa ralea
de mujeres en las cuales se deposita toda la
animadversión de una moral rudimentaria, sostenida
en el ejercicio de lapidación y exilio de la concubina”
El mísero monólogo voltea los ojos de la noche,
transparentando el óseo lunar
La única ebria es la muerte y sólo ella deja flores y
besos frente a la pequeña puerta de las venganzas.
Una polilla anula el farol de tu casa
El ruido del mar se interna en la ciudad,
hacia potreros y eriales.

IX

LÁMPARA ECLOSIONA MI CASA MI CAMA MI
   /HERMANA
SALTERÍO DE RANCHAS
MI PADRE MI MADRE MI ENAGUA MI LENGUA
LA LOCA LA PASCUALA LA MENOR LA
    /DIEZMADA
DAME UN HOMBRE UN HIJO UNA MAÑANA


X

La noche hunde tu cuerpo
hacia la calle más inhóspita de la tristeza
De la miseria siempre hay ojos ávidos –el botín
/de la insignificancia–

XI

En la navaja de una mañana dibujas una casa
y cuentas los nudos de tu trenza
El sol fermenta las bofetadas de una catástrofe
y en tu pelo graso alguien imprime un beso
mientras los evangélicos cantan un quejumbroso
/himno de amor
y una ronda de niñas te obsequia una...

LA NIÑA MARÍA HA SALIDO AL BAILE
BAILE QUE BAILE QUE BAILE
Y SI NO LO BAILA CASTIGO LE DARÁN.


 
Para un muchacho periférico

Él, que nació para ser
contemplado, un Adonis alógeno
y poblacional


Vi tu cabeza rodar en el vocablo
de la noche –muchachito–
Tu espureo talento de neón sudaca,
fotomontaje lingual –mapuñol–
el peso de Dios sobre
tu párpado
Te vi caminar en la vitrina de
lo inevitablemente diario

[Hoy –a los treinta– no te falta un varoncito
que silbe al ángel de ojos muertos en cada
/esquina]

Defines una canción
en la vestidura de la risa
Una primavera atrapada
en la pobreza de tus ojos


Un hombre cayó sobre tu cuerpo –también calló–
La dictadura del DESEO
El carnavalesco idioma de un día de feria.

Te vi caminar en osamenta invierno
con lluvia en el hombro
en busca de un día claro


*hacia un lumínico futuro, él, otorga diecisiete
venganzas en preformativo paladar*

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