Skip to content
Final PDF Imprimir E-Mail

Por ANTONIA HERNÁNDEZ

Gatúbela lo dice claro: no pretendamos que este es un final feliz. Y es que aunque una granja con gatos y murciélagos pudiera sonar interesante, los finales felices son por definición una mentira.

 


 Y es que, por encima de cualquier cosa, lo que no hay son finales. O, al menos, el fin es algo imposible de percibir al instante. Podemos predecirlo, sentenciarlo, decidirlo. Pero el final llegará antes o después de ese momento, nunca a tiempo. Cuando rompemos amorosamente con alguien, lo único que estamos haciendo es anunciar que tal cosa ocurrirá. Pero sucederá, como tan bien explicó Proust, cuando ese alguien me falte en cada uno de los actos cotidianos en los que antes estaba. Cuando me corte el pelo y no se lo muestre, cuando no pueda comentar una noticia del diario, cuando no tenga que elegir lado de la cama. Por eso es que la música de finales muchas veces es lenta, porque indican que necesitaremos mucho tiempo para que suceda. Con la muerte es lo mismo. La muerte propia es absolutamente anticinematográfica, antiliteraria incluso (con excepción del Nuevo Testamento), y lo único que tenemos es la del otro. Así cualquiera.

Los finales felices son un recurso narrativo inventado con el único propósito de terminar la historia y mandar los niños a la cama. Pero contienen, al menos, tres afirmaciones peligrosas: que los finales existen, que la felicidad es un estado permanente, y que es absolutamente aburrida. Tenemos héroes que se han esforzado durante años para correr a un destino que será su ruina. ¿Es eso un final feliz? Estamos contando que ese abrazo y ese beso, que arranca aplausos incluso de transeúntes que no sabíamos estaban al tanto de la historia, significará el fin de la vida narrable de esas personas. Y nos deja también sin referentes para lo que pase después, como el personaje de La rosa púrpura del Cairo, que esperaba el fundido a negro luego del beso. La Odisea es, entre otras cosas, el relato de un final. Eso que pasa después del abrazo y las letras en la pantalla. Y aunque sucedan historias, están todas teñidas de es color de fin, verdoso y con baja definición.

Llorar es otra ayuda a la hora de determinar el momento de un final. Por felicidad o tristeza, las lágrimas marcan como un gato en celo los bordes de la historia. Lloremos.

Antonia Hernández
Acerca del Autor:
Antonia Hernández tiene 36 años. Estudió diseño, esperando que la inspiración la encontrara trabajando. Hace unos 7 años tiene el sitio web corazondelatex.cl , que desde hace 2 es blog.Tiene una radio junto a dos personas más, armable.com , y es una de las responsables de porquienvotoyo.com .
corazondelatex.cl tuvo una breve pero linda existencia radial.
Comentarios
Buscar
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!

3.21 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 
< Anterior   Siguiente >

Proyecto financiado con el aporte de:

Advertisement

Top

Habitar

Por DAVID VILLAGRÁN


Leer más...
 
Aeropuerto y otros poemas

Por ALEXIS CASTILLO

Leer más...
 
El Tarot de la Carretera

Por MANUEL ILLANES

 


Leer más...
 
Matria (Selección)

Por ANTONIO SILVA

la ópera fue ensayada día y noche, una pieza
sentimental para los comensales
una pequeña ventanita de cholguán y visillo
color muerto permite al lector fisgonear –y por
qué no reír de la india travestida de selva lírica.


Leer más...
 

John Ashbery

Traducido por TOMÁS COHEN


Leer más...
 
Fragmentos de "Baa Mithl Beith Mithl Beirut"

Por CLAUDIO GAETE BRIONES

Imane Humaydane-Younes nació en 1956 en Ayn Enoub, pueblo libanés de la montaña drusa. Durante las confrontaciones regionales y luchas interiores que ensangrentaron el Líbano entre 1975 y 1990, ella vio vaciarse su región de una gran parte de sus habitantes. Actualmente vive en Beirut, donde realiza un estudio sociológico sobre los desaparecidos durante la guerra.


Leer más...
 
3 Poemas de André Breton

Por FRANCISCO FALCATO

Leer más...
 
Poemas de "Počmes en Prose" (1915) de Pierre Reverdy

Por FRANCISCO FALCATO

MÁS LEJOS QUE ALLÁ

En la ventana pequeña, bajo el tejado, mira. Y las líneas de mis ojos y las líneas de los suyos se cruzan. Tendré la ventaja de la altura, se dice a sí misma. Pero enfrente cierran las persianas y la atención incómoda se inmoviliza. Tengo la ventaja de tiendas que mirar. En fin, sería preciso subir o vale más bajar y, brazo con brazo, vámonos fuera donde nadie nos mire.

Leer más...
 

Narrativa

S (s) y la no historia

Por CLAUDIA APABLAZA


Leer más...
 
Para llevar

Por BEGOÑA UGALDE

 


Leer más...
 
Mapas

Por JUAN SANTANDER

 


Leer más...
 
La Fortaleza

Por CARLOS LABBÉ

Invocación

Mal dirigidas, las palabras pueden hacerte más daño que un enemigo o alguien que te desea la muerte.


Leer más...