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Postales de la Transición PDF Imprimir E-Mail

 Por JULIO CARRASCO

Sobre la conveniencia o no de apedrear camionetas del clan Pinochet en 1990

 

 Corría el año 1990, el primero de la famosa transición a la democracia, y Aylwin hacía lo que mejor sabía hacer: reir. La cara de estúpido que ponía era tan convincente que no daba margen para pensar que se tratara de una estratagema para mantener tranquilos a los uniformados.

En septiembre yo estaba de visita en Chile (viví en Cuba hasta 1992), y aprovechando que una prima pololeaba con el entonces vicepresidente de la FECH, participé en cuanta manifestación estudiantil hubiera. Incluso me colé en algunas reuniones políticas importantes, escuchando boquiabierto el discurso pragmático con que los universitarios de entonces negociaban sus demandas. Tardé en darme cuenta de que se trataba de una jerga vacía porque todavía no prestaba atención al lenguaje. Lo que más me gustaba eran las manifestaciones, siempre estaba listo para tirar piedras y enfrentar al guanaco. De hecho salí en varias páginas de la prensa, tal cual los energúmenos de Macul con Grecia pero con el rostro descubierto.

En una de las pausas, sentado junto a un grupo de cinco personas en el pasto del Pedagógico, escuché comentar un incidente en el que algunos “desubicados” (era el parecer de dos de los presentes) habían apedreado la camioneta de una hija de Pinochet.

-Hicieron lo correcto (dije yo, venciendo mi timidez y con unas ganas tremendas de tener la camioneta a tiro de piedra).

El que llevaba el argumento contrario dijo sonriendo a su vecino:

-Ah, este loco piensa lo mismo.

Los dos que estaban a mi derecha hicieron un comentario despectivo sobre sus aspiraciones políticas. Por la forma en que lo dijeron pensé que había algo de envidia. Pero sea cual fuere su motivación, estaban en lo cierto.

Acabo de recordarlo porque el flaco defensor de los automóviles del clan Pinochet (“Ah, este loco piensa lo mismo”) es hoy el subsecretario de cultura, Arturo Barrios.  

He cambiado de parecer en muchas cosas pero sigo pensando que estuvo bien apedrear la camioneta, puesto que no había otra manera de hacer justicia en Chile.


Julio Carrasco
Acerca del Autor:

JULIO CARRASCO
Poeta, autor de Sumatra (Ediciones Tácitas, 2005) y Despedidas Antárticas (Mercurio Aguilar, 2006). Vocalista de Los Muebles.

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Comentarios
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jaime  - buena   |201.223.120.xxx |2008-06-04 19:10:25
mil piedreas para el asesino
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