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El Hombre Canaleta PDF Imprimir E-Mail

Por NATALIA DEL CAMPO 

Mientras gastamos tiempo en pensar si los santiaguinos odian o aman Santiago,  anónimos y excéntricos personajes habitan una ciudad que no se detiene a mirarlos. Pasan invisibles hasta que un ruido rompe una relación triste y tácita.


 Si Santiago se odia, se ama o se lima las uñas es un asunto que al hombre canaleta le tiene sin cuidado. Que si se hacen mas ciclovías en La Reina o en Ñuñoa, si Santiago expande su límite urbano, si hay tarificación vial para controlar los tacos, en fin. Al hombre que vive en una canaleta a una cuadra de mi casa le debe importar bien poco si los santiaguinos dejan el auto alguna vez y se ponen a caminar. El hombre canaleta y otros habitantes singulares de Santiago viven una ciudad distinta, a su pinta, con reglas y semáforos propios que sólo respetan ellos.

Hombres canaletas, mujeres u hombres con la mirada perdida que se sientan en un café y hablan solos, vestidos con sus propios códigos muy lejos de las revistas de moda. Nadie los mira o les habla, son parte del paisaje de la ciudad. Cada barrio tiene el propio, es cosa de recordar por ejemplo al Divino Anticristo, mendigo ilustre de Lastarria o al “Loco Covarrubias”, el intelectual ABC1 del Campus Oriente.

En Pedro de Valdivia con Carlos Antúnez suele dormir y comer un mendigo “típico” que llama la atención más que por su ropa, olor y aspecto, por su nido que no está debajo de un edificio o un banco de plaza, sino que en una canaleta de esas que usan los árboles de Providencia para alimentar sus grandes raíces. El hombre canaleta guarda todas sus cosas en este lugar, duerme, come y habita Santiago desde la húmeda fuente que da de comer a los árboles. Frente a él pasan oficinistas, estudiantes de las universidades instaladas en esa calle, mamás con niños en coche rumbo a Providencia. Nadie lo mira, es parte del paisaje de Providencia.

El Loco Covarrubias leía manuales de teología en el Campus Oriente de la calle Diagonal Oriente y recitaba árboles genealógicos completos a algún alumno de apellido compuesto que se le cruzaba. Hoy me cuentan que el “loco” se sienta en el café de una bomba de bencina de Carlos Antúnez. Se detienen los autos, alguien se baja a comprar o a sacar plata de un cajero. Pero nadie le conversa, es parte del paisaje de Providencia.

En una entrevista reciente, Héctor Soto recordaba una frase del escritor Héctor Aguilar Camin: “todas las ciudades grandes se dan el lujo de odiarse. El tipo de la ciudad normalmente odia a su ciudad”. Yo no sé si el parisino odiará Paris o el carioca Rio de Janeiro, creo que los santiaguinos aman más que odian Santiago, pero me pregunto ¿odiarán los mendigos y locos de Santiago su ciudad? ¿u odiarán los santiaguinos a sus propios locos y mendigos?

 Al llamado “Divino Anticristo” de Lastarria, un hombre vestido de mujer que se paseaba con un carrito de supermercado exhibiendo sus dibujos y escritos que solo vende a “mujerísimas”, un día se lo llevaron a un sanatorio y se armó la grande. Un furioso grupo pro-divino pidió su liberación: ¿Querían que siguiera pasando frío en las noches con tal de no perder el placer de tenerlo en el paisaje del barrio? ¿Lo salvamos o lo sanamos?

Yo no sé a quién odia más el anticristo: a quienes lo encerraron o a quienes lo miran curiosos y de reojo por Lastarria. Hoy pasó el revuelo, pocos se acuerdan del llamado a liberarlo. Y Santiago continúa con sus divinos, locos, mendigos o mujeres con mirada perdida que son parte de la ciudad, habitantes que no sabemos si odian o aman Santiago pero que tienen sus propios sueños para la ciudad en la que viven. Averiguar de qué sueños se trata, qué desean, dónde les gustaría vivir, es cosa de valientes.

 

imagen portada: www.fotolog.cl/Thomasa_Yorke/
stencil: http://hugo.vulcano.cl


Natalia Del Campo
Acerca del Autor:

NATALIA DEL CAMPO
Natalia del Campo nació en septiembre de 1975 en Santiago de Chile. Entró a la Universidad Católica, donde estudió Bachillerato en Humanidades, luego Periodismo y después un post titulo en Gestión Cultural. Ha trabajado en medios escritos y en televisión, pero fundamentalmente ha pasado haciendo radio los ultimos 10 años. Hasta diciembre de 2007 dirigió Radio Concierto y ahora forma parte del equipo de Radio Uno, enfocada al bicentenario y a la música chilena. Además es profesora en Periodismo UC. Mientras, piensa qué planeta le tocará vivir a su primera hija que nació en diciembre. 

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Comentarios
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rodrigo dax  - ¿ y que le paso?   |200.6.18.xxx |2009-03-30 07:02:28
no tiene ni una historia ?
familia?
no creo que haya nacido asi, hubo alguna
vez un quiebre en su vida que llego a ser como es, no entendi si es biografia o
solo una divagacion sobre los vagabundos clichés.
saludos
Rupert  - bis del Amado   |200.112.126.xxx |2008-06-12 15:47:49
Al amado anticristo lo divise por merced, la calle del cerro (no me acuerdo) y
por otras tantas calles del centro , en noches de borrachera (mias) solia verlo
en miraflores recogiendo basura, comiendo un pan o simplemente empujando su
carrito por la agresiva cuidad, despues de alguna reunion de algo que nunca
servia para nada ,,por el forestal con su falda descolorida, raida, y con los
ojos perdidos (quizas el unico perdido sea yo aun) pero el ahi con frio y bajop
la lluvia arrastrando un pedazo de todos nosotros. el decidio vivir su vida y a
fondo la coherencia de su mundo y su locura es testimonio de los años del
santiago clansdestino. en su carro va un poco de nuestra historia y de nuestros
recuerdos. esto no tiene que ver con la nostalgia y con la sensibleria gueona de
los años de dictadura esto mas bien se relaciona con los horizontes que estan
abiertos y expuestos desde todo tiempo y solo de vez en cuando nos sentamos a
Rupert  - Al amado   |200.112.126.xxx |2008-06-12 15:35:29
Al amado anticristo
miguel  - odiosisimo o amorisimo??   |24.232.218.xxx |2008-06-11 12:42:51
según la nota (o relato, o artículo o como se deseé llamarla), soy una
mujerísima. cada vez que tengo la oportunidad de encontrarlo, que
sucede cuando no lo ando buscando, le pregunto si tiene algo nuevo y
me detengo a escucharlo unos minutos. no sé si me odia o no, si está
salvado o sanado, aunque mi figura no pública estuvo de acuerdo
con que le devolvieran su libertad (libertad que, dicen y leí por ahí,
perdió por una empresa inmobiliaria).
el ahora usa pantalones, o
los usaba la última vez que lo vi, porque fue un acuerdo para que
pudiera continuar en el barrio. dejó de lado la falda y no creo que lo haya
hecho para seguir como parte de un paisaje, sino para seguir
escribiendo, para seguir vendiendo sus cachivaches.
amará u odiará la
ciudad, el barrio en el que vive y se mueve? no lo sé, pero lo intento
descifrar en sus herméticos rel...
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