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Lo estábamos pasando tan bien PDF Imprimir E-Mail

 Por VADIM VIDAL

Mi papá estaba en el hospital. Lo habían operado a la vesícula y estaba mal. Me acuerdo que íbamos en el metro de vuelta a la casa, luego de que se acabara el horario de visitas y mi mamá lloraba en su asiento. Yo tenía doce años, tenía una idea difusa de lo que era la muerte y lo único que quería hacer era ir al recital de Los Prisioneros en el Estadio Chile.

 En ese tiempo vivíamos en le barrio Estación, a cuadras de lo que después sería el barrio universitario y enfrente de lo que ahora es la Blondie. Mis compañeros de colegio encontraban que los de San Miguel eran rascas (no me acuerdo cómo se decía entonces), por eso jugaba a ser Jorge González junto al Felipe y al Aldo Escobar, los hermanos de la mejor amiga de mi hermana. Ellos eran de Pudahuel, usaban parkas como las del arte del Pateando Piedras. Y si bien no eramos inseparables, al menos funcionábamos bien en el mismo código prisionero y, lo principal, ellos estaban dispuestos a ser Narea y Tapia. Aunque parezca lugar común, hacíamos como que tocábamos sus canciones con una escoba en vez de bajo, una raqueta de tenis Dunlop por guitarra y unas cajas de batería.
 
La enfermera que atendía a mi viejo no podía creer que llevaran a tocar a un estadio a un grupo de reclusos. Yo le explicaba que se llamaban así, que no eran presos reales. Después me consiguió los diarios del día para que recortara las notas de prensa del recital y los pegara en el cuaderno donde coleccionaba las fotos de mis grupos favoritos.
 
Cuando mi viejo estuvo nuevamente en casa le pedí permiso para ir con el Aldo y el Felipe a un recital a beneficio que daban de nuevo en el Chile. Mi viejo no entendía que armara tanto alboroto por eso. Él quería que tomara protagonismo en la casa, que me hiciera cargo de algunas cosas. Nada más lejano a lo que ocupaba mi mente en ese tiempo. Además ir a un recital en esos años era una cosa peligrosa, llena de marihuaneros y gente fea. De hecho a mis amigos no los dejaron ir por eso mismo y porque el camino de vuelta a casa era muy largo. Yo no le dije nada de eso ni a mi viejo ni a mi vieja, porque los quería ir a ver aunque fuese solo.

Siempre se dice que la primera vez no se olvida, pero de ese recital, guardo sólo algunos recuerdos difusos: que teloneó Emociones Clandestinas y que a mí me encantó "Radio Clandestina", que González salió con una casaca ploma a la cintura y boina. Y que se veían chiquititos los tres desde la galería. Casi no me paré de mi asiento, ni bailé, solamente me dediqué a corear cada una de las canciones de memoria, como el estadio entero. Después supe que lo grabaron y que las imágenes del video de "El Baile de los que sobran", son sacadas de ese concierto.
 
No soy de los que creen que una canción pueda cambiar las cosas, ni me trago eso de que un recital debe ser como una misa. Un acto único e irrepetible. En definitiva, no me compro ninguna de esas supersticiones marketeras con que se vende ese producto llamado rock. Pero debo admitir que, por Los Prisioneros, dejé de creer que ser hijo de un chofer y una dueña de casa era algo malo. Y que no tener los mocasines de moda era un pecado mortal. Y, aunque mis viejos dijeran que eran unos resentidos sociales, yo sabía que lo hacían para no tener un hijo de izquierda, que en ese tiempo era lo peor que se podía ser.
 
Muchos años después fui al reencuentro en el Nacional. No quería ir, creía que no debían juntarse, que no tenía sentido. Pero me invitaron y acepté. Tenía más música en los oídos, me había sofisticado y tenía la prepotencia de todo el que se cree erudito en algo y no lo es. Ya saben, fue un gran recital. Uno de verdad importante. Creo que nunca me sentí mejor en un estadio que coreando el estribillo de "Por qué los ricos". Me hizo sentir el mismo resentimiento ingenuo, pero verdadero de cuando tenía doce y la coreaba solo, sentado en un tablón del Estadio Chile. Creyendo que era parte de algo mucho más grande que todos nosotros.  

Vadim Vidal
Acerca del Autor:
VADIM VIDAL
Vadim Vidal tiene 34 años. Estudió Literatura en la Universidad Católica y Periodismo en la Universidad de Santiago. Desde el 2002 escribe en El Mercurio: Zona de Contacto en papel, Sociedad y Actividad Cultural, además de revista Wikén. Actualmente es coordinador periodístico de zona.cl. Fue editor de la revista literaria Barco Ebrio, del colectivo del mismo nombre. Tiene una hija que se llama Guadalupe y una pareja que se llama Carola, quienes ocupan el podio de sus preocupaciones. Al cierre de esta edición aún no tenía facebook.
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Comentarios
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marcela  - Grande VD   |200.55.220.xxx |2008-06-27 14:45:02
Vadim tiene el extraño poder de envolver todo el entorno con sus inspiradas
columnas. De verdad, me gustaria tener ese talento de contar cosas
tan simples poniendo tanto el corazon. Es un agrado leer a Vidal aca y
donde sea...un crá
Rodrigo Joaco Quintana  - MUERAN LOS 80S!   |200.31.52.xxx |2008-06-26 18:35:12
Wuuuuuua Los Prisioneros...Los Prisioneros!!!...sí está bien todo lo dicho por
el amigo Vadim y la atmósfera del barrio en que vivía, más los temores de sus
padres de clase media se parecen mucho al contexto en que nos agarraron Los
Prisioneros y los sermones de terror que me daban los míos, cuando no existían
los furgones escolares a la puerta del colegio y uno con 12 años andaba en el
centro buscando a Pinochet, para pegarle, para darle duro....para preguntarle
por último "¿Cómo es Ud tan malo y pelotudo?".
Del famoso
"Cassette Pirata", puedo decir que tuve la oportunidad de conocerlo en
fresco en esos años...yo también tengo 34 y soy modelo 73 (5 kms por litro)
En
nuestro barrio había una banda en sus primeros pasos, en éso de los años poperos
bañados con bebida Free y Pirincho Cárcamo progamando toda esa basura en la
radio Galaxia.
Pasó que esa banda de barrio fue bautizada como "Los
conocidos&#...
María Pastora Sandoval  - ¡Qué recuerdos!   |200.75.9.xxx |2008-06-26 10:48:00
A mí me gustan Los Prisioneros, pero no soy fanática. El otro día vi un video
mio de un cumpleaños, debo haber cumplido 7, y salimos cantando "La Voz de
los 80". Yo repetía la letra sin pensar en lo que estaba cantanto, y ver las
imágenes me hizo examinar la letra en ese contexto.
Sin duda, marcaron una
época y es genial saber en qué andaban otras personas en esa época.

¡Saludos!
Pablo Escobar  - El legado de los Sanmiguelinos   |200.120.48.xxx |2008-06-26 10:47:39
Si, es verdad. Los prisioneros marcaron a una generación que, para mi desgracia,
era anterior a la mía. Digo esto porque mis compañeros de colegio me veían raro
cuando escuchaba los prisioneros entre medio de los guns, poison y pearl jam.
Nunca quise vivir en ese tiempo como un adulto, jamás quise ser parte de la
represión y los reprimidos de la dictadura. Sólo sé que de todo lo que alguna
vez se traspasó de los '80s a mi generación, lo que rescato como el mayor tesoro
es el culto por los prisioneros.
¡Y que importa si González está loco, si
Tapia va a donde le dicen y Narea se queda al margen! da lo mismo. Aunque no
vuelvan nunca más a enarbolar la bandera del rock, esos tres mocosos insolentes
de San Miguel siempre quedarán grabados en el inconsciente del pueblo chileno.
Valentina Silva   |201.222.131.xxx |2008-06-26 10:21:26
reminiscencias juveniles!!
desde la incociencia prepuber hasta la soberrrrbia
de la adultez joven, me gustó.

yo a los 8 años cantaba sexual democracia con
el mismo entusiasmo que si fuera un hit de Xuxa jaaaaaa
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