Un viaje personal

Por J.C.RAMÍREZ FIGUEROA

Si bien los "viajeros profesionales" tienden a poner los ojos en blanco y discriminar a los "turistas" o asegurar que un viaje te cambia, yo creo que deberíamos hacer un viaje personal por el Chile de los mitos.
 Put your coat on
we’re going out
put off your trip to America
we’re going out

Spearmint - We`re going Out


 Uno. Un amigo me prestó "Vanishing Point" . Una película de esas que llaman "de culto". Allí, Kowalski, un ex veterano de Vietnam, debe viajar de Denver a San Francisco para devolver un auto. En cuanto aprieta el acelerador comenzarán los problemas y esa música psicótica tipo noticiero de Cooperativa. Un crítico despierto escribió que en este film, la carretera y el desierto estadounidenses funcionaban como una gran metáfora bíblica americana post-Woodstock.  Por eso hay serpientes, profetas, mujeres desnudas manejando motocicletas, un locutor de FM apelando a la conciencia de Kowalski por la radio del auto y un asunto no resuelto que acecha en esos flashbacks tan típicos del cine setentero. Tarantino y Robert Rodríguez la homenajearon en "Grindhouse".
 

Dos. Que yo sepa lo más idealizado que tenemos de las carreteras son esas señoras que venden dulces arriba de los buses. Y las animitas. Quizá, el ser un país tan escandalosamente flaco y largo, impide un culto a la ruta, al viaje solitario de iniciación o al vivir en las carreteras. Tampoco ayuda la inexistencia de "otras capitales". Pienso en Berlin-Frankfurt o Los Angeles-NYC-Chicago. En un país donde la gente se siente culpable yendo al cine solo, es natural que viajar a la playa o armar una maleta y recorrer pueblos perdidos en el mapa sea una opción grupal. O ni siquiera una opción: es más seguro mochilear con amigos que descubrir que no tienes ni un puto peso y son las 22.30 en Curanilahue.

Tres. Si bien  los "viajeros profesionales" tienden a poner los ojos en blanco y discriminar a los "turistas" o asegurar que un viaje te cambia, yo creo que deberíamos hacer un viaje personal por el Chile de los mitos. Como en la película, el protagonista se sumerge en el desierto americano como metáfora bíblica, aproximarse a la locura de un país que se cree serio como Chile sería impagable. Investigar el mito de la Recta Provincia en Chiloé, comprobar si los teclados de los cibercafés en el sur están en hebreo, conversar con un inmigrante italiano de Capitán Pastene, intentar tomarle una foto al chupacabras en el norte, visitar un pueblo minero abandonado. Sumergirse en los pliegues oscuros del país. Ese sí que sería un viaje de película.

J.C. Ramírez Figueroa
Acerca del Autor:
J.C. RAMÍREZ
J.C. Ramírez Figueroa (28 años) es periodista de rock, cine, literatura y sociedad. Escribe en Emol, La Nación y La Mano (Buenos Aires). Aterrizó en Santiago desde Talcahuano hace tres años, logrando una rápida transición desde reportajes "pop" a inteligentes crónicas sobre personajes, temas y lugares olvidado entre tanto comunicado de prensa o googleismo. Le gusta revolver libros, el cine por la noche, coleccionar singles, tomar café expreso con su novia y tocar una guitarra modelo Les Paul conectada a un Marshall. http://archivosderamirez-figueroa.blogspot.com
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