RESEÑAS: Comer música

Por PATRICIO URZÚA

Cuatro discos que van desde la aridez de la antiglobalización hasta la amabilidad de una banda sonora que parece pensada para masticar.

 

 MF Doom
Mm… Food
(2004)

MF Doom es uno de esos hombres capaces de rimar acerca de los males del mundo, el estado de la política, las pistolas y el alocado estilo de vida de los raperos famosos… y también de la comida. Aquí le canta a los huevos fritos, los porotos, las hamburguesas y la comida vegana, y, de algún modo, cada plato es un símbolo de algo más, porque las pistolas, los billetes y los males del mundo se terminan colando entre mascada y mascada.
 


 Matthew Herbert
Plat du Jour
(2006)
Este trabajo de concepto se puede hacer algo hermético a ratos. Aquí, Herbert arma, junto a la voz de Dani Siciliano, canciones de house en clave pop con un mensaje muy claro detrás: la comida que nos están dando las corporaciones internacionales nos está matando. Para los ritmos, Herbert sampleó de todo: el sonido de los granos de café Starbucks, el ruido que hacen los huevos dentro de un bol, jugueras exprimiendo manzanas, el ahogado susurro que hace una caja de cereal al ser sacudida. El grueso texto que acompaña el disco explica todo. Denuncia la cantidad de colorantes del ceral, expone las condiciones en las que viven las gallinas, grafica las explotaciones a las que Starbucks somete a la tierra –y a los granjeros-. Puede ser fallido a ratos, pero la idea detrás lo apuntala casi mejor que la música que contiene.



 B Fleischmann
Poploops for Breakfast
(1999)

Si los desayunos son un momento para la tranquilidad, nada mejor que la fórmula que ofrece Bernard Fleischmann: recortes de electrónica minúscula, con el aire intimista que caracterizaba el sonido de Morr Music hace algunos años, y del que provienen las sonoridades de gente como Lali Puna en sus mejores épocas. B Flesichmann parecía estar pensando aquí que el futuro de la relación entre hombres y máquinas tenía algo de pastoral, algo luminoso y amable igual que una mesa puesta para la primera comida del día. Después parece haber cambiado de opinión… pero esa ya es otra historia.



 Rufus Wainwright
Yellow Lounge
(2007)

Es fácil olvidar que el mismo cantante sensible de Cigarrettes and Chocolate Milk (toda una dieta de campeones, entre paréntesis), tuvo primero formación como pianista clásico. Esta colección de pasajes de obras clásicas revela que el paso por la academia de Wainwright no fue en vano. Su gusto por las lecturas sencillas de partituras de Elgar, Ravel, Wagner y Shostakovich revela cierta amable sofisticación y esconde el placer de unir épocas con la sencilla fórmula del piano… eso ya lo convierte en un disco ideal para acompañar el movimiento de mandíbulas, pero también deja ver que en la selección hay cierta amigable rebeldía que es de lo más sana.


Patricio Urzúa
Acerca del Autor:
PATRICIO URZÚA
Patricio Urzúa es periodista. Ha escrito en La Nación, Vinos y Más, la Zona de Contacto, Paula y Caras. Fue parte del equipo fundador de Bazuca.com, ha escrito para doumentales y series de televisión y actualmente trabaja en Radio Concierto.
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