Al fin viejo

Por VADIM VIDAL

A Vadim lo despidieron de la revista de jóvenes donde trabajaba. Pero, pese a la poca elegancia de hacerlo en plena crisis económica, sintió alivio de terminar de ser joven por obligación contractual. Ahora es un viejo cesante.

 

 Cuando no te das por enterado de la generación Nocilla, ni del último héroe de Fuguet, ni de la última serie que la barre, ni del último autor de piezas de teatro que parecen películas o de la última revolución 2.0.

Cuando no te das por enterado de la más reciente portada de NME, ni del nuevo grupo de veinteñeros neoyorkinos con vocalista chillona y pantalones ajustados. Ni de las bondades del último juego personalizado, ni de los comandos móviles, ni de las tecnologías integradas.

Cuando ya no te enteras de las batallas que no importan, ni de lo que significan los nicks autoafirmatorios, ni de las entradas recientes, ni de lo más visitado, ni si tal grupo debiera tocar tal o cuál canción en el recital que todos esperan.

Cuando no te das por enterado de nada de eso. Cuando borras los blogslines y las entradas RSS. Y no ves las listas de fin de año. Y no subes música nueva al PC. Y, sinceramente, ya no te interesan los musicos menores de 40. Y ya no le encargas nada a quienes van de paseo a Baires y sólo te ocupas de releer lo que ya tenías. O de terminar lo que empezaste y dejaste.

Cuando no quieres tener tiempo ni ganas de martirizarte, ni de sentirte alguien especial porque antes te dabas por enterado de todo.

Cuando todo esto pasa y te empiezas a dar cuenta que, al fin, ya no tienes que ser joven. Que no sólo perdiste un trabajo, sino también la cadena que te ataba al hostigante mundo de los menores de 25. Y que, aunque no sea de la forma en que lo dicen las revistas que lee la gente de tu edad, el que te expulsaran de todo aquello no sólo es una oportunidad, sino, por sobre todo, un alivio. Porque no hay nada más insano que un mundo que quiere ser eternamente joven. Y, que si no fuera por las deudas, ser adulto es lo mejor que se puede ser.

Vadim Vidal
Acerca del Autor:
VADIM VIDAL
Vadim Vidal tiene 34 años. Estudió Literatura en la Universidad Católica y Periodismo en la Universidad de Santiago. Desde el 2002 escribe en El Mercurio: Zona de Contacto en papel, Sociedad y Actividad Cultural, además de revista Wikén. Actualmente es coordinador periodístico de zona.cl. Fue editor de la revista literaria Barco Ebrio, del colectivo del mismo nombre. Tiene una hija que se llama Guadalupe y una pareja que se llama Carola, quienes ocupan el podio de sus preocupaciones. Al cierre de esta edición aún no tenía facebook.
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Comentarios
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Fran   |190.177.201.xxx |2009-01-26 08:19:57
Excelente, me encantó lo que escribiste.
Valjean   |200.12.27.xxx |2008-12-09 08:06:13
Siento que la juventud es el alma de las personas, ser viejo, o ya estar en
bajada, quita la vitalidad necesaria para vivir. Brinda más la capacidad
reflexiva, la sensación de no pertenecer a la tontera adolescente, sino a la
estabilidad, pero la inercia es fácil de alcanzar y ahí la vejez se transforma
en perpetua, como una cadena.
Franco  - adulto surfer   |200.12.24.xxx |2008-12-09 07:40:53
A mí me pasa algo muy parecido, pero medio al revés. Quiero ser pendex y me veo
en la obligación de mantenerme como viejo. La verdad es que entiendo la
reflexión del autor, pero vista justamente al revés.
Qué ganas de irme a
surfear a playas de Brasil, sin compromisos, y una cámara. Nada más. Sin deudas
tampoco, por supuesto...
cony  - P   |190.100.158.xxx |2008-12-09 07:40:19
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