El Final de la faena

Por OLIVER KNUST

La policía nada podía hacer frente a este escenario parecido a cuando se escapaban todos los mounstritos del contenedor en “Los Cazafantasmas”.

 

 El restauran La Faena se llama así en honor las corridas de toros, muy famosas en México desde hace ya casi un siglo. De día es un local antiguo de tradición ubicado en el centro histórico del Distrito Federal. El decorado es con grandes cuadros en óleo que recuerdan las gloriosas corridas de toros de los años cuarenta, vitrinas enormes con maniquíes vestidos por los mejores trajes de la época de oro taurina y lámparas de lagrimas de cristal. En la noche se transformaba en un muy buen lugar para ver bandas tocar en vivo. Mucho del under local había pasado por el escenario de La Faena, incluso los chilenos Mostro, Javierna Mena, Gepe y Jorge Gonzáles se habían presentado el 23 de junio del 2007 para el festival Neutral.

The Meteors es una banda inglesa autoproclamada inventores del psychobilly, subgénero que combina punk británico de los 70 y el rockabilly estadounidense de los 50. Se formaron en 1980, siendo parte de la explosión post punk inglesa y compartiendo escenario con bandas de la talla de The Clash. Sus shows son conocidos por ser violentos, golpearse entre ellos, escupir sangre e insultar al publico.

El 18 de junio del 2008 se iban a presentar en México, unos amigos iban a ir yo me les uní. Tomé el metro para encontrármelos a las 23hrs en el local. Cuando llegué, me percaté de los especimenes, y me preocupo un poco. Ya adentro me junté con El Dr. Alderete (así se le conoce). Es alto, le saca una cabeza a la mayoría y tiene canas. Él y sus amigos son viejos respetados de la escena rockera del DF, así que me quedé tomando con ellos en un rinconcito discreto. Estaban tocando unos chicos con los jopos más grandes que había visto en toda mi vida. Algo así como unos James Dean aztecas con guitarras eléctricas grandes y contrabajos. El publico era aún mas raro, la  verdad que nunca en mi vida había visto una fauna humana de apariencia tan extraña. Cada vez se llenaba más el local. Eran unas de unas 300 personas emergidas directamente desde el inframundo, en un local de toreros donde los maniquíes vestidos como matadores en posición de atraque. Curioso panorama.

Pasaron los primeros teloneros, luego otros, otro y otros más. La verdad que yo no distinguía bien las bandas, sonaba pésimo, y estaba mas entretenido el show abajo del escenario. Seguí en el rincón, ya llevaba varios tragos y comencé a fijarme que todos llevaban varios tragos también. Pasaron las horas y el local se llenó a tope, hacia muchísimo calor. Los enormes jopos se desarmaban por el sudor y la sensación de respirar el aire previamente respirado por los seres del inframundo no me tenía muy a gusto. Luego, para más remate, llegó una pandilla de skinheads que buscaba bronca y gritaban desde una esquina contra alguien, o contra todos, no se. Se acabaron las cervezas en el bar, cosa que no le hizo gracia la audiencia. El panorama no pintaba bien, se veía venir, yo por lo menos lo veía venir. Ya tocaba la ultima banda antes de los Meteors. El ambiente estaba denso y la gente borracha. Termina la banda y empiezan a sacar los instrumentos del escenario, extraño. Ya cuando sacan la batería completa me pareció sospechoso. Pensé, bastante optimista, que iban a traer un backline mejor que el anterior, pero para cuando terminan de sacar los equipos se sube un sujeto llamado "El Acné" (imagínense el cutis del hombre) y anuncia que los Meteors no habían llegado. Que nunca abordaron el avión desde EEUU. La gente enmudeció. Hubo 5 segundos de silencio absoluto. El Acné miraba con un poco de optimismo la tranquilidad de la audiencia. Hasta que voló la primera botella. Una botella de cerveza vacía con dirección a una lámpara de lagrimas. Después no paró la lluvia de todo tipo de proyectiles . Tomé precauciones y fui a buscar mi chaqueta que los mozos me habían guardado detrás de la barra, al lado opuesto del escenario. Los garzones, todos señores mayores de 60 años, salieron corriendo despavoridos por la salida de emergencia. Me serví un trago detrás de la barra mientras veía como destrozaban el local. Las vitrinas de los toreros tenían vidrios de unos 2 x 2 metros . El estruendo de los vidrios caer a las baldosas, el griterío de las mujeres, gente atropellándose para salir, algunos cortados y sangrando, otros seguían rompiendo lo que quedaba y el Acné detrás de un pilar tratando no ser reconocido. La gente fue saliendo por su cuenta quedando en evidencia la destrucción total del mítico local chilango. A estas alturas quedábamos tres personas atrás de la barra, sin hablar ni una palabra, nos miramos y escogimos. Agarré un Red Label, me lo metí a la chaqueta, esperé que salieran los pocos inframundistas que seguían tratando de romper cosas y me fui con cuidado del local. Afuera ya estaban quemando basureros, neumáticos, etc.  Había llegado la policía que nada podía hacer frente a este escenario, parecido a cuando se escapaban todos los mounstritos del contenedor en “Los Cazafantasmas”; totalmente sobrepasados.

Ya afuera di el ultimo vistazo, un grupo había identificado al Acné y lo querían linchar. Camino libre, paso rápido hacia Reforma donde tomé un taxi. Al final nunca vi a los Meteors pero la había librado y tenía la de whisky, por lo que me sentía un poco indemnizado. El Acné está vivo porque lo vi como dos meses después vendiendo discos. La Faena cerró sus puertas para tocatas hasta el día de hoy.


Oliver Knust
Acerca del Autor:
Oliver Knust es comunicador audiovisual. Trabaja en edición de vídeo y a veces escribe sobre música y cine. Actualmente vive en México Df.
Comentarios
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ruben castro   |130.91.93.xxx |2009-03-16 08:35:43
ja ja, buena la hsitoria
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